
"Quién ayuda a los demás, se ayuda a la vez, a sí mismo.
Siempre queda perfume en las manos del que da las flores"
Una empresa multinacional de calzado, dispusta a abrir nuevos mercados, envió a uno de sus mejores vendedores a África, para que realizara un estudio de campo. Volvió a los pocos días, desalentado, tras comprobar la realidad del continente:
-Señoras y señores, no hay nada que hacer. En África nadie lleva zapatos
Una empresa de la competencia, enterada del interés de su oponente, decidió mandar a su mejor representante. Regresó al cabo de varias semanas y convocó a todo el personal, para transmitir una noticia que consideraba la más importante en muchos años:
-Señoras y señores, África es un continente con enormes posibilidades. Puede ser la mayor revolución producida en nuestra empresa desde su creación. Es increíble, pero, ¡en África nadie lleva zapatos!
Este texto lo he copiado de un libro que hace poco cogí en la biblioteca sobre el Síndrome de Down, me gustaría ser profesora de niños discapacitados en un futuro y me ha llamado mucho la atención porque si te fijas tiene mucha relación. A alguna persona con este síndrome la puedes ver en cualquier lado pero si piensas en su problema y por ello cres que no puede lograr nada y que su vida ,para hablar mal y pronto, será una "mierda" te equivocas, la clave está en ayudar para su integración y su educación y así conseguir que viva lo mas parecido posible a uno de nosotros. No hay que ver nada como imposible, sino intentar que lo probable se convierta en real.