miércoles, 7 de julio de 2010

Carta a una amiga.

Lo siento. Siento haberte echo daño, un daño que seguramente ya este sanado pero que ahora me esta afectando a mi. Sé que eramos inseparables, como uña y carne, y soñabamos con tener la edad que tenemos ahora para irnos juntas de fiesta y no separarnos jamás. Te conocí cuando tenia ocho años y fue mi mayor regalo de comunión, apuntarme a esa clase de catequesis en la que tu estabas. Con el tiempo empecé a burlarme de ti por ser diferente a las demás, por no vestir a la moda, por no peinarte a la moda y me arrepiento muchisimo porque me comporte como una auténtica idiota a la edad de doce o trece años, pero que quieres, yo solo era una niña. Te deje poco a poco de ver y de llamar y sé que tu sufrias por ello pero yo no me preocupé porque tenía a mis otras amigas a las que adoro... ¡maldita egoísta!.. Cuando te veia por la calle ni te saludaba e incluso alguna vez me reí de ti sin pensar. La última vez que te vi y hablé contigo creo que tenia catorce años, hace cuatro. Y ahora... es demasiado tarde pero noto tu falta, te echo de menos y me dí cuenta cuando reconocí a mi madre que la cagué y se me saltaron las lagrimas. ¿Sabes? a mi novio también le hable de ti y le conte lo que siento, él me dice que te diga algo pero esque... ya no viene a cuento, hay muchas posibilidades de que ya no quieras mi perdon ni saber nada de mi. Es una de las cosas de las que más me arrepiento en este mundo, ójala se pudiera volver atrás en el tiempo... tú nunca me hubieras fallado como yo te falle a ti, siempre distes la cara por mi, lo sé. Me hubiera gustado estar a tu lado cuando conociste a tu primer amor, estar a tu lado en alguna discoteca, bailar una canción o dos o tres o las que sean juntas, escuchar tu risa, contarte chistes, tirarnos en el cesped en verano después del curso, pasarnos noches sin dormir poniendo motes a la gente como haciamos de pequeñas...tantas cosas que deje perderse. Fue como rechazar a una hermana sin darse cuenta, echarla de tu vida sin nisiquiera mirar atras en ese momento y hacerlo después, cuando ya te largaste. Siempre te recordaré como una hermosa persona, con esa risa fuerte y esos ojos verdes, que fueron siempre sinceros, no como yo. Aunque ahora, estoy siendo sincera de verdad, y desde la más clara sinceridad te digo que lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario